El Niño y la Paloma Torcaz
El pequeño Timmy se sentó en el parque para tocar su flauta. Mientras la sacaba de su bolsa, comenzó a emitir unos sonidos no habituales en los humanos. De repente apareció una paloma torcaz que se posó muy cerca de él mirándole fijamente como sorprendida. Pero su maniobra de aterrizaje había sido tan espectacular, que motivó al niño a preguntarle— ¿Cómo aprendiste a volar así?
La paloma torcaz respondió— No lo sé. Un día sentí que había llegado el momento de volar y volé— después de una breve pausa preguntó— ¿y tú por qué emites esos sonidos, cómo aprendiste a hacerlos? Se supone que es algo inhato a nosotras, pero tu no eres un ave.
—No lo sé —respondió encogiéndose de hombros— un día escuché esos sonidos en el parque, y después eso, de vez en cuando me gusta emitirlos.
—Bueno, al parecer hay cosas que sientes, cosas que haces, a las que no buscas explicación y por lo que veo, ni te lo preguntas, sin embargo, quieres saber cómo aprendí a volar —comentó el ave— por eso... —el ave hizo una pausa y quedó pensativa unos segundos hasta que continuó— es curioso, nunca había hecho preguntas a nadie, ni a mi misma, y parece que tú si tienes esa capacidad... ¿cómo lo aprendiste, por qué lo haces? Yo siempre he actuado por instinto.
El niño encogiéndose nuevamente de hombros dijo —¡No lo sé!
Ambos quedaron por un rato pensativos con la mirada perdida en el horizonte.
Entonces el pequeño Timy interrumpió el silencio— ¡Vaya, al parecer nos quedamos los dos sin respuestas... y sin preguntas! Tal vez existe la posibilidad en que no necesitemos hacernos preguntas, porque ya "sabemos" todas las respuestas —y diciendo esto comenzaron a reirse a carcajadas.
Un rato después el niño comenzó a tocar la flauta mientras el ave cantaba los sonidos que un día gustaron al niño.
Así pasaron un día inolvidable, pues fueron los protagonistas de una maravillosa experiencia en la que un niño y una paloma torcaz se comunicaron.

El origen de esta historia
Aunque parezca imposible, esta historia está basada en hechos reales. Estaba un día sentado en el parque, cuando a unos tres metros de distancia vi a una paloma torcaz que comía hojas del cesped. En ese momento se me ocurrió emitir el sonido característico de estas aves que desde hacía un tiempo me habían cautivado. Para mi sorpresa, la paloma voló hacia mi, posándose a menos de un metro en el suelo. Pensando que había "dicho" algo de interés para el ave, volví a emitir el mismo sonido. Entonces nos quedamos inmóviles, observándonos fijamente por un buen rato, algo más de un minuto, hasta que la paloma torcaz echó a volar. En ese instante pensé— ¿qué le habré "dicho"?, ¿habrá escuchado un sonido familiar que no pudo entender porque frente a ella no veía a otra paloma? Qué pena no fuera posible comunicarnos, de seguro hubiésemos pasado un día inolvidable.
Bueno, espero que esta historia y la ilustración te hayan gustado. Por mi parte desear tenerte de vuelta y que pronto pueda presentarte una nueva historia de esta serie dedicada a la filosofía para niños y a los adultos que no han dejado de serlo. Gracias por visitar mi sitio y este contenido. ¡Hasta pronto!
Ficha
Historia: Original de Esteban Quintana de la Fuente (©EQ 30 de agosto de 2023).
Ilustración: Original de Esteban Quintana de la Fuente (©EQ 24 de septiembre de 2023).
Técnica: acuarela, lápices acuarelables, lápices de colores grasos.